Un año de cine



Seguramente 2022 será otro año de cine. De cine como tabla de salvación, como escape mental de una realidad lamentable. De cine como fuente de conocimiento de uno mismo, del ser humano, de la vida de los otros. De cine escaso porque no hay tiempo para más. De cine como vida de repuesto, que diría Garci. De cine como catalizador para la emoción. De cine como última sorpresa. De cine como punto de encuentro con la generación siguiente y con la anterior. De cine como historia contada alrededor del fuego en una caverna perdida en la noche de la historia. 

Espero ver cine no americano, porque me doy cuenta de cuánto nos adoctrina, de qué habilidad tiene para vendernos ilusiones de supermercado y ocultar cuidadosamente lo que importa. Espero ver menos series, redundantes casi siempre, estirando como chicle una historia de dudosa trascendencia a lo largo de varias temporadas, que sigues y sigues, esperando siempre que mejore y no. 

Este año he comenzado con una película británica, (Hierve, Boiling Point) y una norteamericana (Gringo Viejo, de Luis Puenzo), y no voy a comentar nada de ellas. Ayer vi "Cafarnaum", que me removió las entrañas y me hizo pensar en lo intrascendente de muchos de nuestros desvelos, y en el enorme silencio que generan las grandes tragedias, las que hacen referencia al daño que nos hacemos y a la indiferencia con que nos tratamos. 

Sé que Cafarnaum ha tenido críticas buenas y malas, que hay quien la desprecia como un ejercicio de exhibicionismo, cuya efectividad movilizadora se extingue cuando se enciende la luz de la sala. También sé que vivimos en la era de la discusión y el sofisma, en la que cada uno usa las redes sociales para dejar una impronta con sus gritos, una impronta que en su vida real no puede dejar porque lo ahoga la intrascendencia. Después de ver Cafarnaum he desinstalado Twitter de mi móvil. He decidido (otra vez, es verdad: es como el que quiere dejar de fumar) desinstalar la aplicación del teléfono. Y espero volver a ver Cafarnaum para no olvidar lo que importa.

Intentaré comentar aquí las películas. No tengo interés en que nadie lo lea. Que me sirva de análisis de las historias y deje constancia para mi yo del futuro (si existiese) del impacto que supuso el cine en mi vida. Un abrazo para él y mucho ánimo.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Master and commander (Peter Weir, 2003)

El gran carnaval (Billy Wilder, 1951)

Un borghese piccolo piccolo (Mario Monicelli, 1977)